Mi Voto No Cuenta

“Tu palabra no cuenta.” Me dijo mi hermana menor una vez en que algo importante tenía que ser decidido en familia. Me quedé pasmado sin poder preguntar por qué, o contestar que mi palabra era tan válida como la de cualquier otro miembro familiar. Sin embargo, ella tenía razón.

Por motivos varios, siendo yo apenas un mozo había dejado el hogar y me alejé de la familia por mucho tiempo. Cuando regresé al mismo, era yo ya alguien completamente distinto a la persona que ellos conocían, y para mí también la familia que dimití años atrás era ahora más difícil de entender y con la cual interactuar, que aquella que yo erróneamente esperaba re-encontrar.

¿Cómo iba a contar mi palabra entonces? De algún modo había renunciado a la continuación de mi vida con la comunidad de lazos sanguíneos de primer grado. En ese tiempo de alejamiento, sus vivencias y aprendizaje fueron totalmente distintos a los míos. Sus lazos se fortalecieron mientras que los míos se aflojaron o rompieron por completo. Mi perspectiva era otra, mi educación fue trazada en forma alterna, mi alimentación completamente distinta; mi lenguaje, forma de vestir, ambiente, todo era ya lo de alguien ajeno a la familia. Entonces, ¿cómo hacer valer mi palabra, aun cuando algo importante necesitaba ser resuelto? Independientemente de si mis sugerencias, ideas, comentarios o decisiones fueran las mejores en ese momento, ¿cómo podría entonces hacerlas valer, si mi palabra no sería tomada en cuenta?

Como pude entonces, balbuceé algo que le indicaba a ella y mis demás hermanos que aunque mi palabra no contara, me gustaría decir algo. Y así lo hice.

A la fecha no sé que tanta influencia tuvo mi palabra en aquellos que las escucharon. No sé si de algo sirvieron o no, aunque de forma optimista me inclino a pensar que por muy mínima que haya sido la influencia que hayan tendido en aquella ocasión específica, sirvieron para que poco a poco mi palabra obtuviera valor de nuevo ante ellos. Y, dados los resultados,  estoy seguro que aunque no manifestado públicamente, algunos consideraron en buena medida algo de lo expuesto.

 

Ahora que enfrentamos un reto más grande, uno que afecta a millones de familias y no solo a una, ahora que es tiempo de actuar y cambiar el destino de una nación, hay algo que me preocupa mucho: mi voto no cuenta.

Sucede que vivo fuera del país, y aunque voy a votar; la realidad de las cosas es que el voto en el extranjero es un atavío gubernamental para posicionar al sistema como una democracia plena, como un sistema con lazos republicanos hacia todos sus ciudadanos, incluso aquellos en el extranjero.

Sin embargo, siendo realistas, el voto de nosotros expatriados es apenas una gota de agua en un barril lleno. Así que me encuentro en una posición semejante a aquella relatada arriba.

Empero, en ésta ocasión lo que si cuenta es mi palabra. Mi voto y el tuyo son uno por cada  quien nada más, pero mi palabra y la tuya sí cuentan: no nos abandonemos ya*.

Platica con todos aquellos que puedas y quieran escucharte, tu perspectiva vale. Sea distinta o no, esté alejada de la realidad de la tierra natal o no, sea contraria a las tendencias de voto o no, no importa. Vale tanto o más que la de aquellos que no han tenido la oportunidad de apreciar lo que tu sí, vale tanto o más que la de aquellos que hacen todo por inercia, vale más de lo que los demás te dicen que vale, y vale mucho más de lo que tu mismo crees.

Vota, sí. Pero más importante aun: invita a todos tus conocidos –aquí y allá- a hacerlo también. Puede ser nuestra última oportunidad de hacer algo por aquellos que amamos, por la gente que no ha tenido forma de salir del hoyo, por las personitas que vienen detrás… no nos cuesta mucho instigarnos unos a otros a tomar conciencia y hasta platicar las opciones que tenemos. ¿O sí?

Manifiesta tu intención de votar, y hazlo a grito abierto. No estarás solo*.

 

Mi voto no cuenta. El de todos juntos sí.

*Ver: Soy parte de tu ejército

Publicado en Peticiones | Etiquetado , , , , , , , , , | Deja un comentario

Héchamelos

No, no equivoqué la ortografía de la palabra queriendo escribir Échamelos, sino exactamente como leíste. Explico:

Lo siguiente tomó lugar en un periodo de un año. Una vez, observando a un subordinado hacer su trabajo de forma inadecuada, notó mi mirada y antes de que yo pudiera decir algo él lo hizo: Si sé como hacerlo. No respondí pues me dio la impresión de que era sincero y a partir de ese momento lo haría en forma correcta.

Unos meses después hacienda el mismo tipo de trabajo; la misma persona que dijo saber hacerlo bien seguía haciéndolo mal. El rendimiento de todo mi departamento dependería del trabajo de unos cuantos, incluyendo el de él. Me acerqué y con mucho tacto reconocí que él sabía como hacerlo, pero que los resultados no lo mostraban. Balbuceó algo y probablemente iba a responder algo no muy agradable, pero habiendo gente alrededor le hizo reaccionar. Se fue a tomar un descanso y regresó después de unos minutos para decirme que se esmeraría más en su trabajo a partir de ahí, que de verdad sabía hacerlo, pero que se dio cuenta que no estaba poniendo cuidado en el proceso y que sería diferente. Aunque percibí su cambio de actitud, sus números no mejoraron mucho.

La misma situación unos meses después, pero ésta vez me di cuenta que aunque él ponía atención y se veía preocupado por la calidad de su trabajo, batallaba para hacerlo adecuadamente. Le pregunté si tenía algún tipo de impedimento del cual yo debería estar enterado para tomar medidas correctivas. A pesar de haber trabajado por casi un año bajo mi supervisión, ésta vez por fin se abrió notando mis buenas intenciones y declaró de forma sincera: “Yo sé que puedo hacer esto, deme una oportunidad, yo sé que puedo.” Respondí que yo también sabía que podía, que no había necesidad de apresurar el proceso y que prefería calidad a velocidad. Él notó que era cierto; sus hombros bajaron como si se les quitaran un gran peso de encima. Lo dejé en paz por un rato. Al concluir el proyecto, sus números todavía eran bajos.

Para la siguiente comisión, él sabía que yo iba a estar cerca y poniendo mucha atención a su trabajo, cuya posición estaba en juego. Una semana antes de comenzar me entregó una breve carta explicando que sabía que su rendimiento no estaba a la altura. Pero por escrito me aseguraba que haría lo mejor y que su trabajo  estaría hecho de la forma en que tenía que ser.

Le hice un gesto de aprobación la próxima vez que lo vi y nos alistamos para los mejores resultados jamás.

Durante el proceso, todos rindieron excelentemente; él mostró seguridad, estuvo muy platicador todo el tiempo, y sonreía constantemente. Cuando entregamos el proyecto y analizamos números; notamos que muchos errores fueron cometidos, sí, por él.

Él lo sabía. En los días siguientes preparé algunas cosas que ofrecerle: mi intención era hablar con él para simplemente brindar un cambio de estrategia, sugerir tal vez una posición diferente, y ofrecer entrenamiento. Un día antes que pudiera acercármele con esas ideas, renunció. Nunca supe más de él.

Estoy seguro que algunos de nosotros hemos experimentado un escenario similar no solo con compañeros de trabajo, sino también de escuela y hasta en los círculos familiares. Caí en cuenta que mi error consistió en no haber hecho algo más temprano en el proceso y tratar de corregir el problema antes de que fuera muy tarde.

Empero, la lección aprendida fue que independientemente de la forma en que la gente dice y promete cosas, sea sincera o con falsedad, las intenciones por sí mismas no cuentan.

El hecho de que pongamos algo por escrito en lugar de solo decirlo crea un compromiso y mensaje más fuerte; le asigna algo de permanencia a esa promesa u obligación. Pero aun así, las palabras continúan siendo solo palabras.

No me digas que sabes, demuéstrame que sabes.

No menciones que te esmeras, muéstrame que lo haces.

No digas que puedes, demuéstramelo.

No me digas que lo haces, demuéstralo.

Hechos.

Publicado en Ideas, Pensamientos | Etiquetado , , , , , , , , | Deja un comentario

De Competencias

Ya sea ajedrez, gimnasia o correr. Cualesquiera que sean los campos en los que competimos la constante es que siempre habrá un ganador.

Y nos esforzamos por ser ese ganador. Buscamos mejorarnos mientras y a través del entrenamiento, practicamos por horas para adquirir resistencia, aplicamos el conocimiento que obtenemos por medio de entrenadores, compañeros, publicaciones y las últimas tecnologías, discutimos errores al final de las partidas, y así todo por el estilo.

 

La jornada es siempre positiva: vemos caras nuevas cada vez, hacemos migas con las otras caras familiares que están a nuestro nivel y en el proceso aprendemos de ellos. También apreciamos el apoyo (o la falta de) de sus familias, conocemos a los nuevos jugadores que son una sensación y que pronto estarán retando a los de arriba, notamos como algunos atletas veteranos se convierten en entrenadores, y en general nos damos cuenta que somos un bonche interesante.

 

Durante la competencia nos volvemos acérrimos rivales y hacemos todo lo posible para vencer a nuestros oponentes, quienquiera que éstos sean. Una vez terminada, todos de nuevo volvemos a ser parte del mismo grupo, de la misma familia.

 

Y en todo y cada nuevo torneo, nueva temporada, nueva carrera; conscientemente o no, enfrentamos una y otra vez a la persona que queremos derrotar: nosotros mismos.

Queremos ser mejores que la última vez: ser más veloces, jugar más fuerte, saltar más alto. Nuestra única misión se convierte en asegurarnos de que nos superamos. Los resultados hacia los demás importan poco, y si por casualidad somos nosotros en lugar de ellos quienes obtenemos un trofeo en el proceso de derrotarnos, está bien; pero el objetivo es derrotar nuestras marcas y tiempos anteriores, hacer más puntos, resultar invictos; ser mejores que nosotros mismos ayer.

Es necesario agregar dos palabras a “misión cumplida”: por hoy.

 

¿Estás listo para ser mejor? La siguiente competencia comienza ahora mismo. Damas y caballeros, ¡prendan sus motores!

Publicado en Ideas, Pensamientos | Etiquetado , , , , , , , | 1 comentario

Estoy Contigo

Pero no debería, ¿o sí?

¿Por qué sucede que la gente se pone de lado de aquellos que conocen primero o con quienes tienen algo en común –como mismo género o carrera similar- o en quienes tienen algún interés?

La escena: una de tus amistades viene a ti diciendo que su pareja –u otra amistad- le maltrató o le mintió o cualquier otra cosa que haga que tu amiga parezca víctima. Sin checar los hechos, te pones del lado de tu amistad y consideras a su contraparte culpable de los cargos; un monstruo cuya única meta en la vida es dañar a tu amiga, y quien debe ser evitado por ti y aquellos cercanos a ti a cualquier precio a partir de ya.

Nunca reparamos a pensar que quizá la contraparte es la verdadera víctima. ¿O sí? Simplemente estamos con nuestra ‘amiga’, como si el hecho de que ella llegó primero a nosotros le hace ser una persona de alto valor sin faltas de alguna clase. Su pareja, al contrario, es una creatura demoniaca que despreciamos y contra quien conspiramos para que reciba su merecido. Le castigamos con nuestros actos y palabras, y hacemos del conocimiento de todos acerca de sus modos diabólicos.

Y ahora, con todos estos contactos y amistades que rápidamente conocemos por medio de la tecnología es mucho más fácil tomar partido, independientemente de la forma en que conocimos a dichas personas.

¿Por qué contribuimos al instante a la injusticia del mundo? ¿Por qué no detenernos por un minuto, un simple minuto, y pensamos las consecuencias de nuestras acciones?

Ahora, cuando l a oportunidad  se presenta, ¡Al ataqueeeeeeeeeeeeeeee! Parece ser nuestro mantra favorito.

Espero estar totalmente equivocado aquí, y deseo que solo sea mi percepción últimamente, y que la realidad no sea así.

Publicado en Pensamientos | Etiquetado , , , , , | 1 comentario

El Árbitro

Asistiendo a seminarios virtuales y eventos similares acerca de Medios Sociales y la forma en que todos aprovechamos las últimas tecnologías, noté que hay algo que sobresale una y otra vez: lo que publicamos y principalmente la forma en que lo publicamos dice mucho acerca de quienes somos y lo que representamos.

La mayoría de los expositores de Medios Sociales creen que su audiencia se enfoca a establecer o a hacer crecer sus negocios y marcas en la Web, utilizando las herramientas más actuales. Por lo tanto, dan consejo sobre las mejore prácticas y las últimas tendencias y características para lograr precisamente eso.

Sin embrago, para el resto de nosotros, no hay muchos consejos que quieran o puedan proporcionar porque es su negocio esencialmente enfocarse a los negocios.

Si estás estableciendo tu presencia en la Web usando herramientas de Medios Sociales, ten en mente que tus prospectos y clientela existente probablemente entiende muy bien lo que publicas; después de todo tus bienes y servicios no les son ajenos. Publica todo lo que quieras con tanta libertad como si absolutamente nadie leyera sobre tu hombro lo que estás escribiendo o diciendo como argumento de venta. Hazlo tan libremente como si nadie fuera a leerlo jamás, y eso garantizará un flujo de ideas que de seguro transmitirán un gran mensaje. Siempre podrás volver al mismo para editarlo y hacerlo lucir aun mejor.

 

Opuestamente, si lo único que haces es conversar con amigos y familiares, el lenguaje que usas, las imágenes que subes y todo lo que será público, establecen tu identidad. Esas publicaciones también forman la percepción de lo que la gente alrededor tiene de ti. Todos ellos, no solo los contactos de primer grado.

Regla de oro: antes de compartir algo que consideres ofensivo o fuera de lugar, piénsalo dos veces. Si crees que puede ofender a alguien, es muy probable que hará justo eso.

Incluso si tu amiga ha publicado una imagen o comentario divertido, pero el mismo incluye a gente en específico que sabes resultará afectada, es más seguro simplemente dejarlo como está y en donde está. No le muevas.

Entra el árbitro: éste o esta puede ser alguien que te importe y cuya edad esté entre los ocho y quince años. Imagina que ésta persona está escuchando o leyendo absolutamente todo  lo que estás diciendo y publicando. Si el árbitro levanta la ceja a algo que pretendes publicar, de seguro no es una buena idea hacerlo. Siempre hay un lugar y tiempo para cada cosa; dejar que absolutamente todos sepan acerca de ciertos comentarios o imágenes, no es apropiado.

Como con ciertas manifestaciones públicas en el mundo real, el hecho es que hacer algo que no es ilegal no lo hace ser correcto, o moralmente aceptable.

No necesitas una advertencia del mediador cada vez que cometes una falta, ¿o si?

 

Escoge tu árbitro.

Publicado en Medios y Redes Sociales | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

Querido Yo

Querido Yo,

Si cuenta usted con más de cincuenta años de vida al estar leyendo éstas líneas, ha demostrado tener una fuerza de voluntad superior a la de la mayoría.

Si no es así, me sentiría muy decepcionado, y le pediría que por favor deje de leer al instante.

 

Bien.

Debo confesar que de alguna forma siento alegría que haya usted rebasado los cincuenta. Espero de todo corazón que su salud sea buena y que su vida haya sido placentera. Ojalá y tenga mucha más vida por delante, si así lo desea.

Es bueno saber que fue capaz de guardar ésta misiva y el sobre que la contenía. Es seguro que las letras en ambas caras del mismo todavía indican perfectamente: “No abrir sino hasta después de los cincuenta.” Ya que me encargué de marcarlas y remarcarlas hasta casi perforar el papel, y al cerrar el sobre también puse cinta adhesiva sobre ellas, en todos los bordes y sobre la solapa para que durara cerrado todos ese tiempo.

Ahora bien, el motivo de la misma es corroborar si cumplió usted con el compromiso que me hice hace más de treinta y cinco años. La lista de cosas por hacer está adjunta en la tercera página, por si la olvidó. Espero y cada uno de los elementos de dicha lista haya sido logrado. Si no, por lo menos un alto porcentaje de los mismos. Sería bueno que hiciera una pausa para darle una revisada a tal lista, y regrese al siguiente párrafo una vez checada por completo.

 

Gracias.

Le recuerdo que cuando redacté ésta carta me consternaba mucho el escuchar a la gente adulta decir todas esas cosas acerca de que cuando uno crece la vida se vuelve más complicada, el tiempo nunca alcanza y la salud, física y mental, se deteriora. Me preocupaba mucho que por esas razones la lista de cosas por hacer fuera algo cercano a lo imposible para alguien que va creciendo y posiblemente olvidando lo acordado; o simplemente cambiando de parecer, o peor: de personalidad.

A mis escasos trece años, ignoro que tan difícil puede haber sido lograr algunas de las cosas listadas, estoy seguro que la mayoría están hechas, de no ser así y si sigue teniendo mucho de mi carácter, pues no habría abierto el sobre.

 

Así que supongo debo felicitarme por todas esas cosas:

Primero, por haber llegado a una edad que en aquel entonces me parecía eterna

Segundo, por haber conservado el sobre y la carta. ¡Me parecía tan improbable!

Y tercero, por alcanzar todo lo que de seguro ya logré

Espero y nada de la dichosa lista se me haya olvidado. Es seguro que –conociéndome- está completa o solo me falten menos de tres cosas por hacer. Espero y las mismas sean fáciles o no me tomen mucho tiempo en lograr.

 

Con mucha admiración y respeto,

Yo mismo.

Publicado en Pensamientos, Recordatorios | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

El Dinero o la Vida

Me asaltó el tiempo. Así me preguntó, y entonces la respuesta obvia e inmediata fue respondida al instante.

Entonces  caí en cuenta que justo en éste instante mi vida es el cien por ciento. Si mañana no existo, los que me sucedan harán un balance de lo que tuve y lo que no, lo que hice y lo que no, lo que fui y lo que no.

Dentro del departamento de lo que tuve, no hay parámetros reales para indicar en qué nivel y status  socioeconómico me ubiqué. Si en mi país de origen nunca pasé de clase media alta, si en el adoptivo viví siempre en la baja y posiblemente unos cuantos años como clase media baja. Pero eso sí, comparado con la mayoría de los países del mundo, definitivamente como clase extremadamente alta.

Menciono esto de las calificaciones sociales porque desafortunadamente, he vivido en lugares en donde un alto porcentaje de la población está influenciada por las cosas materiales y la necesidad de contar con ellas: la casa más grande, el carro de lujo, la laptop o tableta de moda, el bolso de marca, etc. etc.

De todas esas cosas, nunca tuve algo cercano a esos extremos, aunque de alguna forma siento que si hubiera querido y realmente me hubiera enfocado a conseguir todo eso, muy probablemente lo hubiera conseguido.

Lo que fui y lo que no de alguna manera está muy ligado a mis genes, orígenes, educación adquirida, cultura, ambiente y todo lo que afectó mi crecimiento. De eso no puedo cambiar mucho, así que lo que fui y lo que hasta éste instante de cien por ciento de vida soy, hará que se me recuerde con esa esencia. Simple y llanamente, mi personalidad es producto de todo eso.

Lo que hice y lo que no preferiría cambiarlo por como lo alcanzado y lo que no. En mi caso, mucho de lo logrado es inversamente proporcional a lo que no tuve en cuestiones materiales.  Explico esto a continuación:

De nada me sirve el Lamborghini  si por tenerlo, no tengo a quién llevar a la primaria. O la laptop de lujo si no cuento con alguien a quien observar en su pantalla mientras platicamos, o la mansión en la montaña si vivo en el hospital.

Si hubiera conseguido algo o mucho de eso, es probable que no tuviese la salud con la que cuento, no me hubieras conocido, nunca hubiera corrido un maratón, o escrito un libro, o cursado una maestría, o tenido los hijos que tengo, y todos esos logros que trocamos por lo que creemos que queremos tener.

Cuando el tiempo me asaltó, de inmediato supe que lo poco o mucho que he logrado en este cien por ciento de mi vida vale muchísimo más que todas las cosas materiales que el millonario número uno del mundo puede que haya tenido y tenga.

Así que, ahora que he tachado un renglón más de mi lista de cosas por hacer, y más que nunca, no me interesa ya tener por tener. Ser por ser ya está definido. Lo que me resta es preferible: lograr por lograr.

 

¿El dinero o la vida?

¿Quieres tener más u optas por alcanzar más?

¿Qué legado le dejas a los que vienen detrás?

Publicado en Ideas, Pensamientos | Etiquetado , , , , , , | 1 comentario

Confesión, cuarta y última parte

(Continuación de Confesión, tercera parte)

Noté que algunas personas, principalmente aquellas cercanas a mí ya sea física o virtualmente, habían sospechado lo que estaba sucediendo, sobre todo recientemente, por mis varias actividades y nuevas relaciones. Podría haber sido antes de ahora que lo hubiera soltado para que todos supieran, pero la vida me ha lanzado algunas curvas y he tenido que poner parte del proyecto a un lado por meses. Hay todavía mucho por hacer en la segunda fase, pero ya la comencé también.

Sucede que al principio en aquel día en que corriendo me llegaron los recuerdos y las ideas, lo que realmente se abrió paso entre los otros para enfrentarme, y que en ese momento se presentaba como el amor de mi vida, en realidad era mucho más que eso y además algo distinto. Era una pasión y un objetivo más en mi lista de cosas por hacer antes de morir; la cual se quedó congelada por años debido a las circunstancias y los derroteros por los que la vida me llevó.

Cuando regresé a casa poco después ese mismo día y estuve solo,  que saqué ese paquete que había guardado por años, lo que llamó mi atención por sobre todo lo demás era una pequeña libreta que ahora tiene más de treinta años. El papel está ya amarillo ocre, el abrirla y hojearla para ojearla provoca estornudos del tan fino polvo de papel que se desprende. La calidad de la caligrafía es una que indica precisamente que una persona de quince años comenzó a escribir un cuento o novela a toda prisa, misma que quedó sin concluir muy probablemente porque el escritor tuvo que comenzar a enfocarse a la sobrevivencia más que a hacer realidad sus sueños.

Ese día que corriendo recuerdo haber pensado “desearía poder hacerlo” y todo lo demás que expresé después, en realidad era algo más como “desearía poder escribirlo”. Para después suspirar “sí que quisiera escribirlo”. Para en cuestión de minutos decir “debo escribirlo”, concluyendo con un grito a todo pulmón: “¡Voy a escribirlo!”

Entonces,  sin más preámbulo, aquí está: aun no sé como presentar el primero, o como envolverlo o qué hacer exactamente en términos de comercialización, promoción, distribución, formatos y todas esas tecnicidades; pero el hecho es que llegó para quedarse. Todo esto significa que lo que viene es cuestión de madurar la relación. Puedes leer todo al respecto en la liga debajo de los siguientes dos párrafos.

La parte complicada ahora en estas presentaciones necesita comenzar a suceder; ya estoy conectado con agentes editoriales, editores, compañeros escritores y mucha gente de la industria editorial. También tengo registrada mi propiedad intelectual en el Writers Guild of Canada. Es precisamente por ello que por los cuatro años anteriores he estado en los programas de escritores de la University of British Columbia, la Surrey International Writers Conference, y la Feria Internacional del Libro de Guadalajara cada vez que puedo.

Para la primera novela es solo cuestión de tiempo que podrás ponerle los ojos encima, se paciente por favor. Las siguientes podrían tomar un par de años cada una, es cuestión de balancear vida y trabajo.

http://www.hectorcuriel.com/inicio.htm

Esa es mi confesión.

Ahora es seguro que entiendes mi comportamiento últimamente… ñaca, ñaca.

Publicado en Confesiones | 3 comentarios

Privacidad en Internet, última parte

Privacidad en Internet, última parte (por el momento, este es un tema recurrente)

(Continuación de Privacidad en Internet, segunda parte)

Estos artículos están compresos, una buena plática sobre estos temas necesitaría cuando menos diez veces más espacio para ser mejor explicados y discutidos. Siendo un Blog, estas pequeñas muestras deben proporcionar una idea de las muchas ramificaciones que nacen de los mismos.

Imagina que estás en una conferencia o viajando en transporte público. Entonces, alguien comienza a preguntar y comentar constantemente interrumpiendo al expositor. O uno de los pasajeros comienza a molestar a los demás. El presentador o los demás viajeros en el transporte estarán tentados a llamar a seguridad, y quizá precisamente eso ocurra, teniendo que sacar o llevarse a dicho individuo por la fuerza.

Dichas escenas han de ser parecidas a cuando vemos una mochila sospechosamente dejada en un espacio público. Siempre estaremos precisados a actuar y hacer algo al respecto.

Ahora imagina que hay otra persona en la conferencia o en el transporte público que no llama la atención, pero que planea hacer algo malo al resto de la gente alrededor. Si éste escenario es posible, entonces  todos los asistentes al evento o los viajeros son sospechosos, ¿correcto?

Esta es una de las corrientes de pensamiento más invasivas detrás de los gobiernos y departamentos policiales que quieren observar lo que hacemos en-línea. No importa si somos el Dalai Lama o la Madre Teresa o un humilde e insignificante ciudadano del mundo. Cada movimiento sería registrado y guardado indefinidamente. Perderíamos nuestra privacidad en-línea al momento que dicha iniciativa se convierta en ley. Para siempre.

Con Los increíbles volúmenes de datos en la Web, y dichos registros creciendo exponencialmente día con día; para poder lograr un mecanismo que registre y guarde todo lo que hacemos en-línea serían necesarios sistemas muy buenos e inteligentes , controlados por no solo una entidad, a fin que la extracción de información fuese realmente efectiva. Dicho filtrado de evidencia individual tomaría lugar solo cuando fuese necesario, y necesitarían existir órdenes de cateo, semejantes a las físicas, para que alguien pudiera tener acceso a nuestra información.

Por supuesto, de alguna forma ya estamos en esa posición de dejar a los demás saber mucho acerca de nosotros: subimos fotos, tecleamos estatus y mandamos mensajes a aquellos en nuestros círculos y listas de contactos. Nada más y nada menos.

No obstante, si existe una fuga de datos de cualquier tipo, entonces dicha información que confiamos sólo a amigos y familia podría ser usada por criminales, probablemente con consecuencias desastrosas.

Dicho esto, si dejamos que los gobiernos monitoreen nuestros movimientos en-línea, eso puede también significar menor actividad criminal precisamente por el hecho de desplegar más fuerza policial virtual.

Aunque habría más bien que mal si ponemos pros y contras en la balanza de un mundo mejor, la posibilidad de que actividad dañina pudiera resultar de que dejemos nuestros datos sean coleccionados y analizados, aunque escasa, existiría. Es ese pequeño porcentaje de riesgo el que nos molesta.

Es simple: ningún sistema es perfecto, y se pone aun peor cuando muchas manos amasan la masa. El error humano es inminente.

Ahí tienes.

¿Yo? Me gustaría ver más control, pero no al punto que el observarnos se vuelva como un régimen. Le encargaría la tarea a la comunidad científica una vez que una estrategia sea cuidadosamente planeada, pero me inquietaría mucho si los gobiernos se involucran en los procesos de planeación y vigilancia.

¿Qué opinas? ¿Temes comentar sobre esto después de leer las posibles consecuencias?

Publicado en Capítulos, Medios y Redes Sociales | Etiquetado , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Confesión, tercera parte

(Continuación de Confesión, segunda parte)

Ya sé que te gustaría leer todo de una vez, pero hice esto en partes porque quería que experimentaras por lo que yo pasé. Si ya estás desesperado por llegar al final, imagina lo que viví trabajando en mi proyecto por años, no semanas.

También sé que algunas cosas que menciono no tienen mucho sentido, pero tan extrañas como suenen, esa era la forma en que las experimenté en ese preciso momento.

Gracias por tu paciencia.

 

Entonces, estaba apunto de probarme. Esta vez requeriría más esfuerzo que dejar de tomar alcohol o guardar un secreto por todo un año. Esta vez sería más largo y más difícil, pero estaba listo.

Después de esa corrida abre-ojos, a la primera oportunidad que tuve de estar solo en casa saqué un paquete que había guardado por años sin realmente saber por qué lo guarde todo ese tiempo. Ahí había muchos recordatorios, físicos y escritos, de mis años mozos. A través de las notas escritas e imágenes casi olvidadas, y el olor del papel viejo; los recuerdos regresaron con toda su fuerza, y se crearon aun más recordatorios, tips y pistas.

Me tomó un par de meses completos después de la corrida el formar un plan. Comencé a juntar información, fui a lugares que me ayudarían a ganar fuerza, leí muchísimo, pensé muchísimo, rehíce los planes, escribí muchas notas y escribí y escribí; cambiando la estrategia varias veces y tachando algunas notas y descartando datos que no ayudaban, mientras hacía el proyecto algo más concreto.

Tan frustrante como es saber que algunas semanas pasaron sin progreso alguno, el hecho de que otras fueron productivas comenzó a crear una imagen de cómo sería todo. Continué; el primer año fue el más difícil. No obstante, moderadamente todo comenzó a tomar forma, logre progresos y obtuve algo de claridad, y en general tuve un mejor entendimiento de que me tomaría por lo menos un par de años para poder ver algo de resultados. Pero ahora el producto es casi tangible.

La realidad es que no podemos crear tiempo. Lo que hacemos es cambalache con esas actividades que son redundantes o tienen menor valor. Caí en cuenta que mi salud podría mermar un poco porque mi fuente principal de inmunidad era una dieta balanceada y ejercicio. Ambos sufrirían más por mi nueva empresa; intercambiaría tiempo de ejercicio físico, y al así hacerlo, mi dieta estaría alterada también. Esto significaba que podría enfermarme más seguido que en los años previos, pero decidí que el intercambio valdría la pena.

Entonces todo pasó muy rápido. De repente me encontré inmerso en ciertos sitios Web muy específicos que nada tenían que ver con mis áreas profesionales. Comencé a rechazar reuniones y eventos relacionados con mi trabajo; y estaba extrañamente posicionado en asistir a cursos, seminarios y conferencias cuyos contenidos estaban lejísimos de los que acostumbraba seguir y asistir.

Luego, tan extraño como suena, mientras veía absorto una página casi vacía en mi computadora, una página que solo contenía unas cuantas palabras que leí mucho más de una vez, me di cuenta que había encontrado lo que estaba buscando por tanto tiempo. También caí en cuenta que el periodo de gestación había terminado ahí mismo, y que el producto de todo ese tiempo nacería en cuestión de meses.

A pesar de eso, o precisamente por eso, aun necesitaba guardarlo como secreto. A veces me preguntaba si habría dejado escapar pistas o la gente a mi alrededor sabía lo que estaba sucediendo, porque hubo ocasiones en las que hacían preguntas que me ponían nervioso. O comenzaban conversaciones acerca de algo semejante a como se vería mi aventura. Me sentí presionado a veces pero no aflojé, y estuve tan calmado y tranquilo como podía sin reventar. Ni una palabra al respecto salió de mi boca.

Obvio, sabía que tarde o temprano alguien descubriría mi lance. Para comenzar, soy bien conocido en varios círculos de la ciudad y en otras. Así que sería cuestión de tiempo que quizá alguien cercano a mí me viera en un ambiente extraño o hablando con alguien a quien con conocían, o que conocían poco. Peor sería que supieran exactamente quien era esa persona.

Sabía que en el momento que alguien me expusiera tendría que proveer muchas explicaciones a irrecusablemente mi familia y amigos cercanos, y quizá a mucha gente. También sabía que conforme pasara el tiempo iba a ser más y más difícil guardar el secreto: necesitaba comenzar a contactar a individuos y compañías desconocidas para poder tener todo listo para la llegada.

Entonces, como esperaba, alguien me descubrió. Pero aun así, tuve suerte, porque dicha persona no trabaja en la ciudad en la que nos conocimos, no tiene que ver con los círculos en los que nos pertenecíamos varios años atrás, y ha estado desconectada de las demás cercanas a mí y que podrían crear una reacción en cadena y hacer mi escondido asunto conocido. Aunque espero la eventual charla entre cualquiera esas personas, yo ya estoy hablando, así que puedo decir con certeza que fui capaz de guardar un secreto por casi cuatro años.

El periodo de gestación terminó en Junio dieciséis, dos mil once. No podría olvidar la fecha por su cercanía al cumpleaños de mi hija menor. Ese fue precisamente el día en que leí y releí y me quedé viendo por minutos esa quasi-vacía página que mencione anteriormente.

A partir de ese momento, me he expuesto poco a poco de muchas formas de modo que la revelación no sea enorme para algunos, aunque sé que otros estarán sorprendidos.

Publicado en Confesiones | Etiquetado , , , | 1 comentario