Mi Autenticidad

Debe ser definitivamente algo que me identifique sin necesidad de mencionar mi nombre.

Hace unos días observaba como una conocida hacía esfuerzos al parecer bastante dificultosos tratando de encajar en un grupo de amigas; el problema era que ella quería cambiar y de alguna forma ser más como la que al parecer era la líder del grupo.

Recordé como yo también me fijé metas semejantes, aunque nunca quise ser como mi jefa o mi supervisor inmediato o la dueña del negocio. Yo iba mucho más allá: quería tocar como Yo-Yo Ma, jugar como Kasparov, escribir como Vargas Llosa y actuar como la Madre Teresa de Calcuta. Entre otras muchas y variadas cosas.

Me di cuenta que mi conocida estaba incómoda no solo por el hecho de utilizar un careta vocal y encima otra facial; también su ropa presentaba un problema: de alguna forma casi imperceptible todas notábamos que dicho atuendo no le iba y por consiguiente su personalidad estaba tan alterada que su esencia como persona quedaba fuera de contexto.

Entonces reaccioné hacia mí misma: caí en cuenta que nunca seré Yo-Yo Ma o Kasparov o Vargas Llosa o demás. Me vino a la mente las veces que adquirí un traje costosísimo que definitivamente me hacía lucir como alguien de mucho éxito en los negocios, pero mi ser no se sentía plenamente identificado con el atuendo. Es curioso como más de alguna vez me han dicho que me veo muy bien con zapatos cómodos, jeans y una T-Shirt o camisa de manga corta; pero nadie nunca ha manifestado lo mismo cuando ando de traje. ¿Será que mi cuerpo y mente responden mejor a la comodidad y practicidad de la ropa cómoda? ¿Acaso me sienta mejor el azul que cualquier otro color, como me lo han dicho varias veces? ¿Cómo es que me siento muchísimo mejor en ropa casual, con colores naturales, usando un simple suéter, que cuando me pongo ropa mucho más cara?

Creo que entiendo la respuesta, aunque no tengo forma de explicarla.

Lo que sí es definitivo, es que no puedo ser Yo-Yo Ma, ni las mencionadas anteriormente. Lo que sí puedo y quiero ser, ahora que despierto, es yo misma. Al cien por ciento; claro. Escribir como solo yo puedo hacerlo, tocar, jugar, correr, cantar, tocar, reír, llorar, trabajar, bailar… cualquiera que se la actividad, debo ser yo. Al cien por ciento. Las comparaciones deben ser, a partir de hoy, innecesarias. Mi autenticidad está conformada no solo por mis características físicas, mentales y espirituales; los complementos y acciones que elijo son únicamente míos. Todo eso, mi actuar, mi pensar, mi ser, al cien por ciento.

Así, sin imitaciones, sin impurezas, sin alteraciones. Auténtica.

Acerca de Amanuense Propio

Escritorcito
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